El Banco Central Europeo revisó drásticamente a la baja sus previsiones para
2013 y ofreció pocas esperanzas para los miembros más débiles de la zona euro,
que tratan de superar la crisis de la deuda.
El banco central no emprendió nuevas medidas para estimular la economía y
transfirió la responsabilidad a los gobiernos para que encuentren maneras de
restaurar el crecimiento en el bloque económico de 17 miembros. "Ya hemos hecho
casi todo lo que es necesario", dijo el presidente del BCE, Mario Draghi, en una
conferencia de prensa tras la reunión mensual del organismo. El BCE votó a favor
de mantener su tasa de interés de referencia sin cambios en 0,75%, un mínimo
histórico. Tal y como se esperaba, el organismo indicó que seguirá ofreciendo
préstamos ilimitados a los bancos al menos hasta mediados del año entrante.
El Banco de Inglaterra tampoco alteró su tasa de referencia que se ubica en
0,5% ni modificó su programa de compra de bonos.
El euro perdió terreno y cayó por debajo de US$1,30 frente al dólar tras de
las declaraciones de Draghi, ante la esperanza de que el BCE reduzca las tasas a
principios de 2013.
El banco central estimó que el Producto Interno Bruto de la zona euro se
contraerá 0,5% en 2012 y 0,3% en 2013, una brusca reducción frente a las
proyecciones de hace tres meses que preveían una expansión de 0,5% el año que
viene. La región volvería a crecer en 2014, pero a una tasa de apenas 1,2%,
según las últimas revisiones.
"Se anticipa que la debilidad de la actividad se prolongue hasta el próximo
año, un reflejo del impacto negativo sobre el gasto interno del débil ánimo de
los consumidores y de los inversionistas y la discreta demanda externa", aseveró
Draghi. .
"Lo que han hecho es suficiente por ahora, pero si la recuperación no se
produce como se espera, entonces no creo que haya nada que sugiera que no estén
preparados para actuar de nuevo", dijo Nick Matthews, economista de Nomura
International.
Los mercados financieros en estos dos países se han estabilizado desde que
Draghi indicó, a finales de julio, que el banco central evaluaba un nuevo
programa de compra de bonos para reducir los costos de endeudamiento en los
países más atribulados de la región.
El rendimiento del bono español a 10 años llegó a 5,45% el jueves, una caída
de casi dos puntos porcentuales frente al nivel de a fines de julio. El de
Italia ha descendido a cerca de 4,5%.
Bajo el plan presentado hace tres meses, el BCE comprará montos ilimitados de
los bonos soberanos de un país, siempre y cuando primero solicite formalmente
ayuda a los fondos de rescate de Europa y se comprometa a cumplir las
condiciones de reforma del gasto fiscal. La herramienta todavía no se ha
implementado, pero la entidad asegura que está lista en caso necesario.
No obstante, el desafío para Italia y España en los últimos meses ha pasado
de los costos de financiación a un panorama económico cada vez más sombrío.
La zona euro no ha registrado crecimiento desde el tercer trimestre de 2011 y
las economías de España e Italia se han contraído durante cinco trimestres
consecutivos.
El desempleo se ha agravado en los países más afectados por la crisis, al
igual que en algunos miembros más saludables, como Francia, lo que amenaza el
consumo. Las tasas de desocupación en España y Grecia superan el 25%. Aún así,
Draghi señaló que no hay mucho que el BCE pueda hacer para reducir el desempleo.
"Esta pregunta debería ser dirigida a las autoridades encargadas de formular
las políticas que crearon esta situación", dijo ante una consulta sobre la
desocupación.
Algunos analistas señalan que el BCE debería mostrar una mayor urgencia por
combatir las decepcionantes perspectivas de crecimiento de Europa.
"La zona euro podría encaminarse a una 'década perdida'", dijo Marie Diron,
asesora económica de Ernst & Young Eurozone Forecast.
No hay comentarios:
Publicar un comentario