lunes, 22 de junio de 2015

ASI VA LA NOVELA GRIEGA

El gobierno de Grecia presentó el domingo a sus acreedores una propuesta presupuestaria de último minuto en un intento por evitar el lunes una colisión con el resto de Europa que podría poner al país frente a la opción de una cesación de pagos y controles de capital.
 
La última propuesta de Atenas, que comprende aumentos de impuestos y recortes de gastos para alcanzar los objetivos presupuestarios exigidos por los prestamistas, fue descripta por funcionarios griegos y europeos como posiblemente la última oportunidad del país para desbloquear la financiación que Grecia necesita con premura y mantener en vigencia su programa de rescate.
 
De no llegar con un acuerdo a la cumbre de emergencia del lunes de los líderes de la zona euro, la situación podría poner a Grecia en camino a la bancarrota y la eventual salida del euro, han advertido en los últimos días altos funcionarios europeos. Alemania, Francia y otros gobiernos de la eurozona tenían recelos finales de la semana pasada sobre la convocatoria de una cumbre, ya que Grecia aún no había presentado una propuesta técnica plausible que pudiera servir de base para las decisiones políticas de alto nivel, dijo un funcionario de la UE familiarizado con las conversaciones.
 
La confrontación de Grecia con sus principales acreedores —el resto de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional— está llegando a un momento decisivo después de cinco meses de estancamiento y recriminaciones que han sembrado una desconfianza profunda entre Europa y el gobierno liderado por la izquierda en Atenas. Cinco años después de que Grecia recibió su primer paquete de rescate, el país está más cerca que nunca a desordenado incumplimiento de la deuda que podría fracturar la eurozona.
 
La nueva propuesta griega, aprobada el domingo por el gabinete del primer ministro Alexis Tsipras, busca alcanzar los objetivos estrictos que la eurozona y el FMI han exigido a Grecia en superávit presupuestario sin contar intereses, pero mediante el uso de diferentes medidas fiscales. En lugar de una reducción significativa en el gasto de pensiones y aumentos en el impuesto al valor agregado, la propuesta se basa en poner freno a las exenciones en el sistema fiscal y de la seguridad social y el aumento de los impuestos sobre los beneficios de las empresas y los ingresos de la clase media. El gasto en pensiones se reduciría también, pero menos que la propuesta de acreedores.
 
Al caer la tarde del domingo, no estaba claro aún si la propuesta griega satisfacía al Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que supervisan el programa de rescate de ese país. El veredicto de estas instituciones podría determinar si los ministros de Finanzas y los jefes de gobierno de la eurozona, que se reunirán por separado el lunes, aprueban o no la continuidad del programa de rescate de Grecia después de cuatro tensos meses de interrupción. Si la propuesta no es aprobada por los prestamistas, se espera que en la cumbre de emergencia del lunes los líderes europeos discutan cómo manejar la cesación de pagos de Grecia.
 
En los últimos días, el BCE aprobó transferencias de liquidez a los bancos griegos para cubrir los abultados retiros de depósitos de los ahorristas. De no llegarse a un acuerdo el lunes, el BCE podría tener que interrumpir esa asistencia, lo que a su vez obligaría a Grecia a imponer controles al retiro de dinero de cuentas bancarias y a otras transacciones, con los consiguientes daños a la ya golpeada economía.
La propuesta griega reduce el gasto en pensiones alrededor del 0,5% del producto interno bruto en lugar del 1% exigido por los prestamistas. Medidas fiscales adicionales permitirían a Grecia bajar la tasa del impuesto al valor agregado sobre la venta de electricidad, algo que los acreedores también demandan y que es otro tema políticamente sensible para el gobernante partido de izquierda Syriza.
 
El primer ministro griego Alexis Tsipras informó el domingo por teléfono sobre su propuesta a la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande, mientras que dos altos funcionarios griegos, Nikos Pappas y Euclides Tsakalotos, llegaban a Bruselas para presentarla a las instituciones de monitoreo del rescate.
 
En los últimos días, los líderes europeos han advertido a Grecia que si no acepta revisar su economía y tomar amplias medidas, no recibirá más alivio financiero. Los líderes griegos, asumiendo una postura pública desafiante, dijeron que la pelota está en el campo de Europa y que Alemania, el poder dominante de la zona euro, deberá elegir el lunes elegir entre ofrecer a Grecia términos más indulgentes o forzar al país a abandonar la moneda común.
 
En privado, al menos algunos funcionarios griegos reconocen que tienen que hacer más para satisfacer las demandas de los acreedores, o que de lo contrario el país deberá establecer económicamente funestos controles de capital—restricciones a los retiros bancarios y otras transacciones financieras—en unos pocos días. Los ciudadanos griegos han estado retirando su dinero de sus bancos a un ritmo acelerado, lo que obligó el banco central a cubrir el déficit de las instituciones.
 
Si no logra un acuerdo esta semana, Grecia no podrá pagar los 1.540 millones de euros (US$1.750 millones) en préstamos del Fondo Monetario Internacional que vencen el 30 de junio. La porción europea del programa de rescate financiero de Grecia de 245.000 millones también expira el 30 de junio.                       
 
Se considera altamente probable que si  el BCE corta la línea de emergencia que mantiene la liquidez del sistema bancario griego, Atenas tendría  problemas para evitar el default por casi 7.000 millones de euros en bonos que vencen en julio y agosto. La economía griega podría enfrentar otra contracción severa, y la falta de euros podría forzar a Atenas a emitir pagarés para cubrir salarios y pensiones, poniendo al país en una pendiente resbaladiza hacia la reinstauración de una moneda nacional.

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